Apendicitis

Apendicitis

Apendicitis, es una patología crónica o aguda que conocen la mayoría de familias. Cada integrante de una familia entera ha padecido de apendicitis, por más lejano que parezca, es una patología bastante común, las causas, son muchas, sin embargo el tratamiento se orienta hacia la intervención quirúrgica de la persona afectada. 

Es así como los hábitos de vida, en una que otra ocasión influyen a la hora padecer esta patología. Se considera una de las enfermedades en las cuales el dolor intenso puede durar varios días. Padecer apendicitis representa un problema grave en la calidad de vida de la persona que lo padece. Es muy evidente y poco silenciosa esta patología, porque radica en el dolor del apéndice. 

¿En qué lado está el apéndice?

El apéndice tiene su localización, al final del colon, en la fosa ilíaca derecha. Este órgano no es esencial para el organismo, puedes vivir sin apéndice, sin problema. No es un órgano vital, pero si se ve afectado, puede generar grandes daños al cuerpo de una persona. Inclusive la muerte, siendo una enfermedad que representa un riesgo importante para quien lo padece. 

¿Por qué da la apendicitis?

La apendicitis, puede deberse a factores luminales, parietales o extraluminales. Entre ellos, los más frecuentes son la hiperplasia de los tejidos linfoides 60%, fecalito 20%, parásitos (entamoeba, áscaris, estrongiloides) y cuerpos extraños.

Apendicitis en adultos

La fisiopatología de la apendicitis continúa siendo enigmática, sin embargo existen varias teorías que intentan explicar esta patología. La más aceptada por los cirujanos describe una fase inicial que se caracteriza por obstrucción del lumen apendicular causada por hiperplasia linfoide, fecalitos, tumores o cuerpos extraños como huesos de animales pequeños, o semillas); esto favorece la secreción de moco y el crecimiento bacteriano, generando entonces distensión luminal y aumento de presión intraluminal. 

Posteriormente se produce obstrucción del flujo linfático y venoso, favoreciendo aún más el crecimiento bacteriano y desencadenando la producción de edema. En este momento encontramos un apéndice edematoso e isquémico, causando una respuesta inflamatoria. Esta isquemia a la que se somete al apéndice puede generar necrosis de la pared con translocación bacteriana, desarrollándose la apendicitis gangrenosa. 

Si este proceso se deja evolucionar y el paciente no es intervenido el apéndice ya gangrenoso se perfora y puede generar un absceso con peritonitis local siempre y cuando la respuesta inflamatoria y el omento logren contener el proceso, pero si estos son incapaces se producirá una peritonitis sistémica. 

Otras teorías han sido descritas como el compromiso del suministro vascular extrapendicular, la ulceración de la mucosa por infección viral y posterior colonización bacteriana, así como una dieta pobre en fibra con enlentecimiento del tránsito intestinal y retención de las heces en el apéndice.

Síntomas de la apendicitis

Los síntomas de la apendicitis suceden en base al dolor que puede tener el paciente. El examen físico que se le realice es de suma importancia, todo va asociado al grado de dolor que el paciente tenga. A pesar de todos los avances que hay en medicina el diagnóstico se realiza en base al dolor del paciente. 

  • Solo en un 50 a 60% de los casos resulta demasiado evidente porque los pacientes tienden a quejarse mucho por dolor. Parece extraño, pero el dolor se localiza en un comienzo a nivel del estómago, luego es que desciende hacia el apéndice, entonces es cuando el dolor se vuelve muy intenso. 
  • La falta agresiva de apetito, las náuseas, vómitos suelen aparecer antes de que el dolor sea demasiado intenso. 
  • La apendicitis en la mayoría de los casos es sin fiebre, no tiene un periodo febril que lo antecede. Sin embargo, en algunos casos cuando existe la presencia de fiebre se puede llegar a pensar en la formación de un absceso intraabdominal. También algunos pacientes llegan a presentar taquicardias, esto se debe principalmente a que el grado tan alto de dolor ocasiona descomposición de los órganos vitales. 
  • El paciente puede tener hipertensión arterial, esto a consecuencia del dolor que padece, en este caso realmente no es relevante el control de su tensión sino más bien es súper importante el control del dolor con analgesicos. 

Apendicitis en pacientes obesos

La obesidad constituye un factor de riesgo que puede afectar el diagnóstico, el manejo terapéutico y el pronóstico de niños con apendicitis o con cualquier otra patología quirúrgica. La obesidad se asocia a una amplia variedad de cambios fisiológicos que pueden debilitar o perjudicar la respuesta del organismo a la cirugía, e incluyen alteraciones en las funciones cardíaca, respiratoria e inmunitaria. 

Tipos de apendicitis

  • Congestiva: úlceras mucosas y edema. 
  • Flegmonosa: bloqueo del drenaje venoso. 
  • Gangrenosa: compromiso arterial.
  • Perforada: perforación de las zonas infartadas.

Cada etapa se puede presentar con peritonitis localizada o generalizada dependiendo del compromiso del resto de la cavidad abdominal. Además, el proceso infeccioso puede estar bloqueado con intestino delgado o epiplón mayor y fijó el ciego en la fosa ilíaca derecha. En el 2%-7% de los pacientes se advertirá una masa palpable en el cuadrante inferior derecho que de no producir irritación peritoneal, signos de oclusión o abscedación se los trata con antibióticos y se controlan ecográficamente.

Tratamiento para la apendicitis

A pesar de la elevada frecuencia de apendicitis, existen controversias sobre el mejor manejo terapéutico clínico de esta enfermedad. Una vez hecho el diagnóstico de apendicitis aguda, existe consenso en que el paciente debe recibir:  

  • Fluidos endovenosos en cantidad adecuada en relación a su estado de hidratación.  
  • Analgésicos endovenosos. 
  • Antibióticos endovenosos preoperatorios que cubren un amplio espectro de organismos gastro-intestinales dado que está demostrado que el uso de antibióticos endovenosos preoperatorios reduce la incidencia de abscesos de pared e intraabdominales.

A partir de aquí surgen un sin número de controversias: 

¿En pacientes con apendicitis simple no perforada, sometidos a apendicectomía, es necesario continuar el tratamiento antibiótico durante el posoperatorio? La evidencia indica que una sola dosis preoperatoria de antibióticos es suficiente para tratar adecuadamente el cuadro, y no existe evidencia que avale su uso más allá de la cirugía.

Sin embargo, esta afirmación habría que tomarla con precaución, porque no existe consenso en la definición de apendicitis simple y perforada. En la práctica lo más frecuente es administrar una única dosis antibiótica preoperatoria solamente en niños con apendicitis congestiva y flegmonosa (con o sin líquido inflamatorio), y prosigue el tratamiento antibiótico en niños con apendicitis gangrenosa (microscópicamente perforada), durante un mínimo de 7 a 10 días.

Puedes consultar más información en: 

http://www.imss.gob.mx/sites/all/statics/guiasclinicas/031GRR.pdf

https://www.medigraphic.com/pdfs/juarez/ju-2009/ju094g.pdf

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