Cáncer de mama

Cáncer de mama

En Estados Unidos de Norteamérica y en otros países, el carcinoma mamario es el tumor maligno mortal más frecuente en la mujer. Le corresponden alrededor de 27.000 muertes anuales en Estados Unidos solamente. Se ha postulado que algo más de cinco mujeres por cada cien presentan cáncer de mama en alguna época de su vida. 

Se ha comprobado que la frecuencia de cáncer de mama ha aumentado uniformemente en los últimos años, lo cual probablemente manifieste, en gran parte, la disminución general de la mortalidad por otras causas.

Frecuencia del cáncer de mama

El cáncer de mama es poco frecuente antes de los 20 años de edad, pero después la frecuencia aumenta de manera constante durante toda la vida. El índice de aumento se demuestra por la mortalidad por decenios en Massachusetts en 1958, que se presenta en el cuadro adjunto.

Además de diferencias según la edad, hay diferencias geográficas notables en la frecuencia de esta enfermedad. En Escocia por ejemplo y los países Bajos la frecuencia máxima de cáncer mamario, con una mortalidad de 24 por cada 100.000, en comparación con la cifra de 21 por cada 100.000 en comparación con la de Estados Unidos. 

Tipos de cáncer de mama

Los cánceres mamarios pueden ser infiltrantes o no infiltrantes; pueden poseer estroma fibroso abundante o escaso; algunos secretan mucina y otros a veces se extienden hasta la piel y producen enfermedad de Paget. Más del 90 por 100 de los cánceres mamarios nacen en el epitelio de los conductos. Los lobulillos mamarios son sitios poco frecuentes de origen. La siguiente clasificación simplificada de una noción general de esta gama:

Carcinoma lobular:

Los carcinomas lobulares tienen especial interés porque pueden presentarse en forma de masas poco circunscritas. Las cuales histológicamente se advierten áreas discretas de células anaplásicas situadas por completo dentro de los lobulillos glandulares. 

En estos casos hay un ataque de muchos lobulillos, no de uno, lo cual comprueba que el cáncer se origina en un campo de células. Cuando los tumores por último se convierten en masas infiltrantes, no pueden diferenciarse de los tumores invasores de origen canalicular.

Carcinoma canalicular:

En primer lugar el carcinoma intracanalicular no infiltrante y despues estan las cuatro variantes principales de tumores infiltrantes que nacen dentro de los conductos: tipos escirrosos, medular y coloide, y enfermedad de Paget. 

Carcinoma intracanalicular:

Comienza en forma de proliferaciones neoplásicas del epitelio canalicular, por último llenan y ocluyen los conductos con células neoplásicas. El tumor se presenta en forma de un foco de límites poco precisos, de consistencia algo aumentada, causada por la dilatación y la solidificación de los conductos. 

Carcinoma escirroso:

Es la variante más frecuente de los tumores canaliculares infiltrantes. A la cual corresponden más del 50 por 100 de los cánceres mamarios. Se presenta como nódulos bastante bien circunscritos, de consistencia pétrea, con diámetro medio de unos 2 cm, que rara vez excede de cuatro a cinco centímetros. 

Por palpación pueden parecer muy discretos, pero muchas veces el foco tiene contornos vagos y evidentemente posee inserción infiltrante a las estructuras vecinas. Con fijación a la pared torácica subyacente, hundimiento de la piel y retracción del pezón. 

Carcinoma medular:

Es una variante rara que tiende a producir grandes masas tumorales blandas y carnosas con diámetro de 5 a 10 centímetros. Estos tumores no presentan la desmoplasia notable del carcinoma escirroso. Por ello son bastantes comprensibles por palpación y en la superficie de corte. El tumor no se retrae al cortarlo, sino que sobresale del tejido circundante original.

Carcinoma coloide o mucoso:

En otra variante poco frecuente que tiende a crecer con lentitud en muchos años, y puede producir grandes masas gelatinosas que por palpación parecen circunscritas, pero al cortarlas se confunden con los tejidos cercanos. 

Tratamiento de cáncer de mama

Existen varios métodos mediante los cuales es posible tratar el cáncer de mama: cirugía, radioterapia, quimioterapia, terapia hormonal y terapia biológica, pero será un equipo multidisciplinar, compuesto por oncólogos, cirujanos, expertos en patología mamaria (senólogos), ginecólogos y radioterapeutas, el que decida el tratamiento más adecuado en cada caso concreto, dependiendo de el estadio, las características del tumor, el estado de salud de la paciente, etc.

Cirugía del cáncer de mama

El tratamiento quirúrgico consiste en la extirpación del tejido canceroso, con los márgenes necesarios, pero dependiendo del grado de afectación y de la valoración del equipo multidisciplinar, la intervención quirúrgica varía:

Tumorectomía

Tratamiento de tipo conservador que consiste en la extracción del tumor, con un margen suficiente de tejido sano; o bien segmentectomía, que es la extirpación de un segmento más amplio de la glándula. Este tratamiento siempre se complementa con el vaciamiento axilar y la radioterapia, y sólo se hace cuando las características de la extirpación permitan conservar un seno de volumen y forma adecuados, y se den unas condiciones que aseguren la curación al máximo.

Actualmente, está muy generalizada la práctica conocida como biopsia selectiva del ganglio centinela que consiste en la extracción de un solo ganglio, específicamente seleccionado, que se utiliza para realizar el análisis y seguimiento de los tejidos afectados. Si no hay indicios de células cancerígenas, no es necesaria la extirpación del resto de los ganglios de la axila. Mastectomía Hoy en día, la práctica más generalizada es la llamada mastectomía radical modificada, que permite conservar los músculos pectorales, con el fin de facilitar una posterior reconstrucción estética.

Radioterapia del cáncer de mama

Mediante esta técnica se persigue destruir las posibles células cancerosas en el área en la que se administra. Es obligada tras un tratamiento quirúrgico de tipo conservador; a veces se emplea como complemento de la mastectomía. Hay dos formas de aplicar la radioterapia:

• Externa.

Es el método más habitual, se acostumbra a administrar en breves sesiones diarias y la paciente no tiene en ningún momento contacto directo del cuerpo con la máquina a través de la cual recibe el tratamiento. Existen distintas fuentes de radiación: cobaltoterapia, acelerador de electrones, etc., que se aplican según indicación del especialista.

• Interna.

También se conoce con el nombre de braquiterapia, y consiste en colocar sustancias radiactivas cerca o dentro del tumor (o de las zonas donde se sospecha que pueda haber células tumorales). Dichas sustancias se retiran al cabo de unos días. Como tratamiento, la radioterapia interna tiene la ventaja de ser muy localizada y de prolongarse poco en el tiempo.

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