6 Min de lectura | La vejiga es un órgano membranoso que se posiciona en la pelvis y que recibe y amontona la orina que van generando los riñones mediante sus respectivos uréteres.

La vejiga está ubicada tras la pelvis y enfrente del recto, y se ubica sobre la próstata y las vesículas seminales en la situacion del hombre y sobre la vagina en el caso de la mujer.  Al fallar la contención y por efecto de la gravedad la vejiga puede caer hacia abajo sobre la vagina causando síntomas diversos produciendo la vejiga caída o cistocele.

¿Qué es el cistocele?

El cistocele es la caída de la vejiga debido a la debilitación de los músculos de la pelvis que la sostienen. Los músculos de la pelvis se dedican a sostener la vejiga, que está separada del canal vaginal por una pared fibromuscular que en un instante particular y por distintas causas puede debilitarse.

¿Cómo se genera?

Parto complicado

La caída de la vejiga por debilidad de la pared que la divide de la vagina tiende a ser adecuada a modificaciones que se producen durante el parto o tras él, especialmente cuando se trata de partos prolongados, complicados y que necesitan instrumentación, en casos de bebés muy grandes o por la presencia de múltiples partos. El trabajo de parto y la tensión masiva a la que se somete a la musculatura pélvica provoca que ésta se debilite.

Descenso de estrógenos

Además, los estrógenos, hormonas sexuales femeninas, se encargan entre muchas otras cosas de mantener un tono muscular conveniente en la musculatura de la pelvis, para de este modo mantener las distintas estructuras en su posición anatómica adecuada y hacer que se esté dispuesto para un eventual parto. Al llegar a la menopausia se genera una disminución de la secreción de estrógenos, con lo que sin ellos las construcciones musculares pélvicas tienden a debilitarse.

Debilidad muscular

Otros causantes que tienen la posibilidad de llevar a que estos conjuntos musculares se debiliten y faciliten la aparición de un cistocele son la carga continuada de pesos que aumenten la presión sobre la región pélvica, el estreñimiento severo y prolongado o la tos crónica, maniobras que incrementan la presión abdominal y, consecuentemente, la que se ejerce sobre esta musculatura pélvica, logrando llegar a debilitarla.

A veces el cistocele puede estar producido por modificaciones innatas, como la espina bífida o malformaciones de la vejiga, la vagina o el recto, aunque son casos poco frecuentes.

Síntomas de vejiga caída

El cistocele se caracteriza por la existencia de una sensación de masa u ocupación a nivel de la pelvis que puede alcanzar diversos grados. Al caer la vejiga sobre la vagina se incrementa la presión sobre aquélla, con lo cual se pueden producir síntomas de incontinencia urinaria por aumento de la presión, que provoca que se abra el esfínter urinario.

Al estar de pie (por la gravedad) o al efectuar maniobras que aumenten la presión sobre esta zona (llamadas maniobras de Valsalva), como reír, toser, estornudar, correr, defecar o cargar peso, probablemente se generen asimismo pérdidas de orina.

También, el mismo hecho de la caída de la vejiga puede dificultar el vaciado de la misma, con lo que la micción no es completa y tienen la posibilidad de darse ganas permanentes de mear y una sepa de satisfacción con la micción. La orina arremansada que queda dentro de la vejiga puede favorecer que se generen infecciones de orina de repetición.

El cistocele puede ocasionar también adversidades para defecar por compresión secundaria del recto, y lograr que las infecciones de orina.

Grados de vejiga caída

En función del nivel de descenso de la vejiga el cistocele se puede clasificar en:

  • Cistocele de nivel I, leve, con un descenso poco respecto a su posición normal.
  • Cistocele de nivel II, moderado, en el momento en que el descenso ya llega a la abertura de la cavidad vaginal.
  • Cistocele de grado III, grave, en el momento en que la vejiga sale hacia el exterior del cuerpo a través de la vagina.

¿De qué manera se diagnostíca?

El diagnóstico se fundamentará en un inicio en los síntomas que explique la tolerante sobre urgencia para la micción, incontinencia urinaria (y en inferiores ocasiones rectales), sensación de peso a nivel vaginal, y relaciones íntimas dificultosas o incluso dolorosas.

Se hará una exploración completa, realizando un tacto vaginal y observando si existe salida o protrusión de la vejiga hacia el exterior, tanto estando la tolerante de pie como tumbada. Se pedirá a la paciente que en ambas situaciones apriete el abdomen para comprobar si existe escape de orina.

Se pueden realizar pruebas de imagen que dejen valorar la forma y localización de la vejiga, mediante una tomografía axial computadorizada (TAC) o una cistografía, que deja ver la manera y situación de vejiga y su mecanismo de vaciado al llevar a cabo radiografías seriadas mientras que se orina. Es conveniente efectuar también un estudio urométrico que permita apreciar la preservación de los mecanismos de la micción.

Régimen: los famosos ejercicios de Kegel

El régimen del cistocele variará dependiendo del nivel. En las situaciones leves a veces puede bastar con el refuerzo de la musculatura pélvica a través de los ejercicios de Kegel, una secuencia de ejercicios que buscan contraer el músculo pubocoxígeo, lo que deja que esta musculatura recupere su tono original e impida así una progresión del descenso de la vejiga.

No es tan simple contraer los músculos adecuados, por lo cual es conveniente ponerse a cargo de un profesional para realizar los ejercicios adecuadamente. En ocasiones, para lograr localizar bien la musculatura a trabajar, se puede realizar inicialmente una electroestimulación de la región.

  • Casos leves o moderados se puede usar un pesario, es decir, un cuerpo que se coloca dentro de la vagina y que impide la progresión del cistocele. Este procedimiento, de todos modos, implica muchas afecciones.
  • En casos moderados o graves el tratamiento tiende a ser quirúrgico. La cirugía busca colocar de nuevo la vejiga en su situación inicial y sostenerla a través de unas cinchas o una malla a fin de que no vuelva a caer, en un procedimiento con anestesia general afín a la reparación de una hernia inguinal. La intervención acostumbra tener excelente resultados.
  • A veces se puede realizar un régimen hormonal sustitutivo con estrógenos para remarcar de esta forma el suelo pélvico en pacientes menopáusicas.

¿De qué manera eludir tener cistocele?

El cistocele se puede prevenir en la medida de lo posible reforzando durante la vida la musculatura pélvica, singularmente después del parto y al iniciarse la menopausia. Los ejercicios de Kegel son una aceptable herramienta para prevenir el cistocele y la incontinencia urinaria. En caso de presentar estos síntomas conviene ponerse cuanto antes a cargo del urólogo o el ginecólogo.


Lo que debes saber:

  • Qué es: caída de la vejiga debido a la debilitación de los músculos de la pelvis que la sostienen.
  • Causas: modificaciones producidas durante el parto o tras él, especialmente en partos extendidos, complicados y que requieren instrumentación, y en casos de bebés muy grandes.
  • Síntomas: incontinencia urinaria, pérdidas, ganas permanentes de mear y una ausencia de satisfacción con la micción, infecciones de orina y sensación de peso a nivel vaginal.

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Dr. David Cañadas Bustos
Especialista en Medicina General
Médico consultor de Advance Medical

Por admin

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