Sistema respiratorio

Patologías del sistema respiratorio

Las patologías del sistema respiratorio representan una de las primeras causas de atención médica en todo el mundo. Tanto en la consulta ambulatoria como en las hospitalizaciones, se encuentran entre las primeras causas de mortalidad.

Estas enfermedades afectan a toda la población pero, fundamentalmente, a los menores de 5 años, a las personas de 65 años y más. Una proporción importante de las consultas, hospitalizaciones, muertes por patologías del sistema respiratorio es de origen infeccioso y, entre ellas, la neumonía, la enfermedad tipo influenza y la bronquiolitis son las patologías respiratorias de mayor frecuencia y gravedad. 

Junto a otras patologías respiratorias de origen infeccioso como la otitis, la faringitis y la bronquitis. Entran en un grupo de infecciones respiratorias agudas que representan la primera causa de consulta a los servicios de salud. 

Estas afecciones se previenen con medidas de higiene (lavado de manos, aseo del hogar), aislamiento respiratorio. Sobre todo, la aplicación de vacunas (antigripal, antineumocócica, trivalente bacteriana). 

Infecciones respiratorias agudas. 

Las infecciones respiratorias agudas se definen como aquellas infecciones del aparato respiratorio, causadas tanto por virus como por bacterias, que tienen una evolución menor a 15 días y que se manifiestan con síntomas relacionados con el aparato respiratorio.

El término “aguda” no necesariamente significa gravedad, lo que quiere decir es que la dolencia se ha iniciado recientemente, es decir, hace unos pocos días, en todo caso, menos de quince. La rinitis, la faringitis y la otitis aguda son los cuadros más frecuentes; y la mayoría de ellos son de origen viral. 

La adecuada evaluación y valoración de los signos de infección respiratoria aguda por parte del médico es clave para evitar la automedicación. La inadecuada y excesiva prescripción de antibióticos, que son los principales factores del incremento de la resistencia bacteriana.

Bronquitis aguda.

Infección respiratoria aguda que cursa con tos durante semanas y que se diagnostica después de descartar neumonía. Las causas más frecuentes son los virus respiratorios (gripe A y B, paragripal, virus respiratorio sincitial, coronavirus, adenovirus y rinovirus). Las infecciones bacterianas suponen <10 % de los enfermos, con más frecuencia se asocian a Bordetella pertussis, Mycoplasma pneumoniae y Chlamydophila pneumoniae.

Los síntomas son fiebre, mialgias, tos, expectoración mucosa o purulenta, ocasionalmente sibilancias. Sus signos son, sibilancias y roncus sobre los campos pulmonares. De forma transitoria aparece hiperreactividad bronquial inespecífica, que cede en un par de semanas. La enfermedad, en general, se resuelve espontáneamente.

El tratamiento se realiza con, fármacos antipiréticos y eventualmente antitusígenos No utilizar antibiótico, excepto en la tosferina. Durante las epidemias de gripe valorar la administración de fármacos antigripales en enfermos con síntomas de bronquitis aguda y antes de 48 h tras la aparición de los primeros síntomas.

Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

La EPOC es una enfermedad común, prevenible y tratable, que se caracteriza por la presencia de una serie de síntomas respiratorios de forma persistente y la limitación permanente del flujo aéreo en las vías respiratorias, ambos causados por anormalidades de las vías respiratorias y/o de los pulmones y provocados por la exposición a partículas o gases dañinos, sobre todo (hasta el 80 % de los casos) al humo de tabaco.

Los cambios fisiopatológicos se presentan generalmente siguiendo la secuencia:

  • Hiperproducción de moco (no en todos los enfermos con EPOC se presenta una secreción excesiva y sintomática del moco) y alteración de la depuración mucociliar
  • Limitación al flujo aéreo en las vías respiratorias a consecuencia de la obstrucción de los bronquios de menor calibre y bronquiolos
  • Hiperinsuflación pulmonar y enfisema; es decir, aumento de los espacios aéreos situados distalmente al bronquiolo terminal, con la destrucción de las paredes de los alvéolos pulmonares
  • Alteraciones del intercambio gaseoso
  • Desarrollo de hipertensión pulmonar y del cor pulmonale (a consecuencia de la constricción vascular debida a la hipoxemia), de los cambios estructurales en las paredes de arterias pulmonares de pequeño calibre y de la pérdida de capilares pulmonares (en el contexto del enfisema).

Los síntomas son:

  • Expectoración crónica de esputo, que es más abundante al levantarse por la mañana; disnea que generalmente es diaria y al principio asociada al esfuerzo, aumentando con el paso de tiempo hasta hacerse de reposo. 
  • Al contrario del asma, estos síntomas tienen poca variabilidad durante el día y de un día a otro. 
  • Los enfermos con EPOC severa pueden quejarse de fatiga con poco esfuerzo, pérdida de apetito, adelgazamiento, empeoramiento del ánimo y de otros síntomas de depresión o ansiedad.

Recomendaciones ante las patologías del sistema respiratorio. 

  • Abandono completo del hábito tabáquico, además de evitar el tabaquismo pasivo y la exposición a la contaminación ambiental y a la de los espacios interiores poco ventilados. En cada visita se debe recomendar a los enfermos fumadores el abandono del hábito tabáquico y proporcionarles acceso a programas de apoyo o a farmacoterapia. 
  • Actividad física: recomendada en cada etapa de la EPOC.
  • Rehabilitación: en todos los enfermos (salvo los grupos con baja intensidad de los síntomas y bajo riesgo de exacerbaciones), sobre todo en aquellos en los cuales persiste disnea a pesar del tratamiento óptimo y una limitación de la actividad diaria por disminución de la tolerancia al esfuerzo físico. Los programas más eficaces son programas complejos que duran ≥6 semanas (cuanto más tiempo, mejores efectos), que incluyen ejercicios respiratorios, ejercicios que mejoran la condición física general, educación del enfermo y de sus familiares, tratamiento del hábito tabáquico, soporte psíquico, intervenciones psicosociales y consejo nutricional.

Prevención de las patologías del sistema respiratorio. 

  • Vacunación: Mantener el calendario de vacunación al día y consultar al médico sobre la vacuna antigripal, antineumocócica, y triple bacteriana (Incorpora vacuna para la tos convulsa). 
  • Lavado de manos: Lavarse las manos con agua y jabón varias veces al día. 
  • Cubrir la boca y nariz al toser o estornudar: con el pliegue del codo o con pañuelos descartables, una vez usados, arrojar los pañuelos al cesto de basura y lavarse las manos. 
  • Ventilar ambientes, durante una hora al día. No permitir que se fume y extremar la limpieza usando lavandina diluida. Evitar la contaminación con humo de braseros o cocinas a leña. 
  • Evitar lugares cerrados, con aglomeraciones. 
  • Realizar actividad física periódica y alimentarse en forma saludable. 
  • Evitar que los animales domésticos permanezcan en la habitación del niño. Preferentemente, deben estar fuera del hogar. 
  • Lactancia materna. Mantenerla en forma exclusiva hasta los 6 meses y continuar hasta los dos años. La leche materna protege a los niños contra las infecciones.
  • Consultar al médico si tiene síntomas: Concurrir al centro de salud más cercano. No automedicarse.

Profundiza un poco más en:

https://www.neumomadrid.org/wp-content/uploads/manual-procedimientos-baja.pdf

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