El Hígado graso

El hígado graso

Normalmente se presenta en pacientes que llevan un estilo de vida con el consumo de alimentos altos en grasa. Es importante tener en cuenta que a pesar que esta patología genera con el tiempo cirrosis hepática, no es necesario el consumo de alcohol para que se desarrolle, es decir, es independiente del consumo de alcohol en los pacientes. 

El hígado graso es una patología que se presenta mayormente en la población hispana. La patología es la acumulación de depósitos de grasa en el hígado, y no es necesariamente consecuencia del consumo de alcohol. 

Con todo esto, el hígado graso es una de las enfermedades hepáticas más comunes en el mundo y la principal en los países occidentales. En comparación con décadas pasadas, la prevalencia de el hígado graso incrementa de 2.8% a 46% asociada a la epidemia de obesidad y diabetes mellitus mundial. Asimismo, en el 2008 representa al 75% de todas las enfermedades hepáticas crónicas.

Es importante hacer notar la progresión sintomática de esta enfermedad, ya que aproximadamente 5% de los pacientes que mostraron evidencia de el hígado graso fueron diagnosticados con esteatohepatitis no alcohólica avanzada la cual se asocia a mortalidad por cirrosis. Todo esto según el gobierno de México y el consejo de salubridad general. 

También, diversos estudios sugieren que la etnicidad juega un papel importante en el desarrollo del hígado graso. Siendo los hispanos las poblaciones con mayor riesgo, seguidos de los blancos y después los afroamericanos, de igual forma, es más frecuente en los hombres.

Según la Organización para Cooperación y Desarrollo Económico. México es el país con el mayor nivel de obesidad en el mundo. Tomando en cuenta que la obesidad se considera uno de los principales factores de riesgo para el hígado graso.

¿Qué es el hígado graso?

Es una afectación donde el exceso de grasa daña el hígado, las lesiones pueden pueden ser distintas, entre estas están: esteatosis hepática simple, esteatohepatitis no alcohólica, fibrosis, cambios inflamatorios, sin embargo, estas lesiones sólo son posible observarlas con biopsia. 

Es una patología común, la cual afecta principalmente a la población que padece de diabetes tipo 2 y obesidad. Entre un 30% de la población esta patología hace aparición en los países desarrollados. Por otro lado, esta patología es una de las más comunes dentro de las patologías del hígado está por encima de la cirrosis y las hepatitis crónicas.

Cabe destacar, esta patología no va en disminución, más bien va en aumento. Los hábitos de vida actuales llevan a un exceso de sedentarismo y mala alimentación. 

¿Por qué da el hígado graso?

Para esto no hay una respuesta específica, debido a que las causas son varias. Puede dar por exceso de colesterol, triacilglicéridos, diabetes, obesidad. En ocasiones la persona que padece esta patología no solo tiene por ejemplo el colesterol elevado, también posee otras alteraciones, por eso no solo tendrá hígado graso. También puede presentar hipertensión arterial debido a la descompensación metabólica del organismo.

Algunos pacientes pueden presentar arteriosclerosis, o también tienen una predisposición a padecerla por la enfermedad. Otras causas incluyen, cirugías digestivas, consumo de fármacos como corticoides, hormonas, antiarrítmicos, antivirales, tamoxifeno, cuando el paciente debe tener alimentación parenteral o por fuentes hereditarias. 

Las causas hereditarias son poco comunes, por lo tanto poco estudiadas en el mundo de medicina, lo que ocasiona que no se conozca a ciencia cierta la razones genéticas de la patología. 

Síntomas

Como la mayoría de patologías donde el principal afectado es el hígado, no se presentan síntomas evidentes de la enfermedad. Sin embargo, en el caso de presentar molestias, es en el lado superior derecho del abdomen, la persona se siente muy cansada, sus actividades normales le cuesta mucho realizarlas. 

Diagnóstico

Es difícil diagnosticar esta patología, porque no hay signos tan obvios de ella. Los síntomas pueden asemejarse a cualquier otra patología. El cansancio lo producen la mayoría de patologías, entonces es difícil definir en primera instancia que el paciente padece de hígado graso. 

El examen físico es primordial, la asistencia a un doctor lo hace más veraz, junto a los exámenes de laboratorio. Los exámenes de laboratorio pueden incluir, exámenes de sangre y de orina, sin embargo, es muy común en este tipo de patologías enviar una biopsia con o sin sosècha de cáncer. 

La biopsia es muy importante porque permite el tipo de lesión que está afectando al hígado y la cantidad de adipocitos (células de grasa) que contiene el hígado enfermo. 

Tratamiento

El tratamiento para el hígado graso comienza por cambiar los hábitos de vida que no funcionan, a unos que sí funcionen. Si sufres de obesidad, la mejor recomendación es disminuir el peso, en caso de padecer diabetes, lo mejor es seguir un tratamiento y consumir alimentos que estén bajo los estándares saludables. 

No hay una pastilla o un medicamento único que ayude a disminuir el hígado graso. La grasa acumulada en el hígado es posible quitarla mediante cambios en hábitos de vida. Algunos estudios colocan a la vitamina E como factor ayudante para la disminución de grasa en el hígado. Sin embargo, esto no ha contado con los estudios suficientes, por eso no se sabe a ciencia cierta si es efectivo o no. 

El cómo limpiar el hígado graso, es simplemente mejorar o cambiar de forma radical los hábitos de vida. No es posible limpiar el hígado sin antes haber cambiado los hábitos. El hígado es el encargado de procesar la mayor cantidad de toxinas del organismo, por eso es necesario que se realicen cambios en el estilo de vida de cada uno de los pacientes.

¡No tengas un hígado graso!

Esta patología además de silenciosa, es muy dañina para el organismo por eso es necesario tener ciertos hábitos que fomenten a tener un hígado sano, sin exceso de grasa. 

  • Ten una dieta con el equilibrio entre el azúcar y la sal. 
  • Tener una cita anual con el nutricionista es fundamental. 
  • Estar al día con las vacunas de la hepatitis A y B. 
  • Tener una dieta que incluya, verduras, frutas, menos comida chatarra. 

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