4 Min de lectura | Los profesionales médicos suelen recurrir a las inyecciones de infiltración cuando el régimen del dolor articular no se solventa con medicamentos. La sustancia utilizada cambia según la zona y patología y siempre requiere reposo y descanso. ¿Cuáles son las zonas mucho más dispuestas a ser infiltradas?

La infiltración es la administración de un fármaco con apariencia de inyección antiinflamatorio y analgésico en el sitio sintomático, pudiendo ser en el interior de una articulación o en otras zonas. Las infiltraciones pueden ser de rodilla, cadera, hombro, lumbar… y se efectúa para eliminar el mal de la región y hallar una rápida recuperación ocupación.

¿Cuándo es requisito infiltrar?

La infiltración está indicada en aquellas anomalías de la salud rebeldes al régimen farmacológico y antes de recurrir a otras alternativas terapéuticas mucho más beligerantes como puede ser la cirugía.

Se utiliza, sobre todo, en patologías de causa reumatológica y traumatológica (artritis reumatoide, artrosis y condropatías) y, singularmente, para el tratamiento de bursitis, capsulitis, tendinitis y entesitis.  Las articulaciones más infiltradas son:

  • Hombro
  • Codo
  • Rodilla
  • Cadera
  • Pie y la mano
  • Columna (suelen efectuarse con anestesistas, guiados a través de escopia para detectar el acertado rincón de la infiltración).

En varias ocasiones, durante el acto de la infiltración, se procede a drenar o vaciar el contenido líquido del interior de la articulación. Este trámite se conoce como artrocentesis.

Infiltraciones ocasionadas por el deporte

Las lesiones deportivas suelen deberse a una sobrecarga mecánica y afectan muy en especial a las articulaciones de la rodilla, el tobillo, el pie, el hombro y el codo, dependiendo del deporte practicado:

  • Rodilla: frecuente en tendinitis rotuliana, cintilla ilitibial (corredores) y pata de ganso (tenis y pádel). También en los esguinces ligamentosos y en los procesos artrósicos incipientes.
  • Pie: frecuente en fascitis plantar (corredores y futbolistas) y la bursitis aquílea.
  • Codo: suelen infiltrarse las epicondilitis (codo del tenista) y las epitrocleítis (codo del golfista).
  • Hombro: eminentemente gracias a tendinitis.
  • Tobillo: suelen infiltrarse los dolores residuales tras una lesión subaguda.

¿Cómo se efectúa la infiltración?

La infiltración o administración del fármaco dentro de la articulación es un tratamiento simple y rápido, si bien necesita un médico especialista conocedor de la anatomía. Puede realizarse de manera ambulatoria y no precisa preparación previa.

El instrumental utilizado por el especialista es de uso personal, o sea, material nuevo para cada tolerante que entonces se deshecha: guantes estériles, agujas y jeringuillas tirables, gasas estériles y antiséptico y un paño estéril para cubrir la zona.

Es requisito que el tolerante esté apropiadamente informado del trámite y estable un permiso para realizarlo en la consulta.

¿Cuánto tarda en llevar a cabo efecto?

El efecto bueno de la infiltración no se hace palpable hasta escasas horas después de la inoculación. Si la contestación es conveniente pueden efectuarse otras infiltraciones para eliminar la totalidad de síntomas, en cuyo caso las espaciaremos entre siete días y un mes. Por norma general, no se aconseja infiltrar una misma articulación más de 4 veces por año ni infiltrar más de tres articulaciones en la misma visita médica.

Si no es eficaz, tienen que apreciarse otras alternativas como la rehabilitación y la cirugía.

¿Qué es el líquido que se infiltra?

El contenido líquido que infiltramos puede combinarse con anestesia local para minimizar el dolor de la inyección. En exactamente la misma inyección tenemos la posibilidad de dirigir diversos tipos de fármacos, según la lesión a tratar:

  • Ácido hialurónico
  • Corticoides
  • Colágeno
  • Plasma rico en plaquetas
  • Orthokine

Infiltración de ácido hialurónico

Es un polisacárido constituyente fisiológico de los tejidos, da sitio a la capacitación de una película que estimula la reparación tisular y la cicatrización y tiene efecto antiinflamatorio y analgésico sobre la región dañada. Es muy utilizada en enfermedades reumáticas y traumatológicas como artritis, artrosis y condropatías.

Infiltración de corticoides

Para la infiltración intraarticular es frecuente en nosología inflamatoria monoarticular o de tejidos blandos, cuando el tratamiento farmacológico y/o rehabilitador no alcanzan o en el momento en que estén contraindicados otros tratamientos.

Infiltración de plasma abundante en plaquetas

Radica en la inoculación de plaquetas autólogas (obtenidas del propio tolerante) en la articulación. Estas plaquetas dejan libre componentes de desarrollo que forman parte en la regeneración y reparación tisular. Se obtienen tras el centrifugado de una muestra de sangre extraída al propio paciente. Tiene dentro una concentración de plaquetas superior a la de sangre periférica.

Tiempo de reposo tras una infiltración

  • Se aconsejan unas horas de reposo y la aplicación de frío local y un analgésico vía oral (si fuera preciso).
  • Se va a deber eludir la sobrecarga de la articulación infiltrada y comprobar la evolución de la infiltración a los 7-10 días.
  • Si hace aparición algún contraefecto lo consultaremos con el médico.

Como toda intervención médica, no está exenta de efectos secundarios y contraindicaciones, pudiendo manifestarse:

  • Alergia al principio activo
  • Efectos locales (atrofia o eritema)
  • Efectos metabólicos (por el principio activo infiltrado como hiperglucemia por los corticoides).

Es posible que sea necesario realizar mucho más de una infiltración para erradicar los síntomas,


Lo que has de saber…

    • Las infiltraciones persiguen la supresión del mal y la recuperación rápida de la movilidad y ocupación a partir de la inoculación de un fármaco.
    • Está indicada en aquellas anomalías de la salud rebeldes al régimen farmacológico y antes de recurrir a otras alternativas terapéuticas más agresivas como puede ser la cirugía.
    • Los atletas son un grupo en el que las infiltraciones se realizan en diversos tipos de lesiones: tendinitis de rodilla, fascitis plantar, codo de tenista… por ejemplo.

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