La hipertensión arterial

La hipertensión arterial

La hipertensión arterial (HTA) es una de las enfermedades más frecuentes del mundo. Su frecuencia aumenta de manera exponencial con la edad, a partir de los cincuenta años, lo cual, unido al aumento de la esperanza de vida en los países desarrollados, hace que se convierta en un problema sanitario de primera magnitud. 

Su estrecha relación con las enfermedades cardiovasculares, primera causa de mortalidad en dichos países, ha sido demostrada en múltiples estudios de observación, así como la disminución de la morbimortalidad con un adecuado control, en estudios de intervención.

Factores de riesgo. 

  • Tener hábitos de vida insanos. 
  • Fumar en exceso. 
  • Consumir bebidas alcohólicas en exceso.
  • Tener una vida sedentaria. 
  • No buscar el control oportuno de sus emociones, los niveles elevados de cortisol en el cuerpo a causa del estrés producen más afecciones al organismo. 
  • Comer alimentos con altas cantidades de sal y grasas. 
  • No comer a las horas y saltarse las comidas. 
  • Tener dislipidemias, que básicamente es tener el colesterol insano de tu cuerpo elevado por mucho tiempo. 
  • Padecer de insuficiencia renal, debido a que los riñones no funcionan bien puede ocasionar que la persona padezca de esta enfermedad. 

Su frecuente asociación a otros factores de riesgo cardiovasculares como diabetes, hipercolesterolemia, obesidad y tabaquismo, hace que el riesgo se multiplique y que el enfoque en su abordaje debe ser unitario con respecto a ellos.

El gasto sanitario que conllevan dichas enfermedades para la economía de un país, hace que los gobiernos dediquen cada vez más esfuerzos a medidas preventivas, teniendo entre ellas prioridad la Educación para la Salud.

Medidas de la tensión arterial. 

Una persona normotensa, es decir que tiene una tensión adecuada es de 120/80 mmHg, según las sociedades actuales de cardiología, con un pulso entre los 60 a 90 ppm. 

Las cifras, en la persona adulta, que separan a los hipertensos de los normotensos son 140/90 mmHg. Últimamente, se ha introducido el concepto de prehipertensos para aquellas personas que, teniendo cifras por debajo de 140/90, están próximas a ellas. 

Todo ello referido a personas adultas que, desde el punto de vista epidemiológico, es donde se encuentran la práctica totalidad de hipertensos. Para el diagnóstico de niños y adolescentes es necesario recurrir a tablas específicas.

Epidemiología de la hipertensión arterial. 

La principal causa de mortalidad en los países desarrollados es la enfermedad cardiovascular, especialmente la enfermedad cerebrovascular y la cardiopatía isquémica. La HTA es el principal y más frecuente factor de riesgo de la enfermedad cerebrovascular, que es una de las primeras causas de muerte del adulto y de discapacidad.

Para la población adulta y con cifras de corte mayor o igual a 140/90, la prevalencia se sitúa en torno al 30%. En mayores de 60 años, la prevalencia se sitúa en torno al 65%. A partir de los 55 años, la frecuencia de HTA aumenta de forma exponencial, siendo más frecuente en varones hasta la quinta década, convirtiéndose después esta tendencia.

La HTA se asocia con la enfermedad cerebrovascular, la enfermedad coronaria, la insuficiencia cardiaca, la insuficiencia renal y la enfermedad vascular periférica. El estudio Framingham (uno de los estudios más importantes sobre factores de riesgo cardiovascular) pone de relieve que el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular es aproximadamente el doble en los hipertensos. 

Probabilidades con respecto a la hipertensión arterial. 

Con un tratamiento correcto, de cada 1.000 personas mayores de 60 años tratadas, se pueden evitar, por año, cinco accidentes cerebrovasculares, tres eventos coronarios y cuatro muertes cardiovasculares. En definitiva, con un correcto control de la HTA podría ser prevenida el 20% de la mortalidad coronaria y el 24% de la mortalidad cerebrovascular.

La HTA supone un elevado coste para la economía de los países, España gastó aproximadamente 1 200.000 millones de pesetas en 1994.

Por otra parte, un 33% de las consultas de atención primaria están relacionadas con la hipertensión arterial, y un 50% de los programas de crónicos, lo que nos da una idea de la importancia de la HTA en atención primaria, que es precisamente donde son diagnosticadas, estudiadas y tratadas la gran mayoría de personas hipertensas. 

Aunque los niveles de conocimiento, tratamiento y control han mejorado en los últimos años, todavía son mejorables; se estima que sólo un 20% de los pacientes tratados están bien controlados lo cual es preocupante. 

Hipertensión arterial primaria. 

El descubrimiento del genoma humano ha supuesto un gran avance en el conocimiento sobre la genética de la hipertensión. Salvo raros casos en los que la HTA es causada por la alteración específica de un solo gen (formas monogénicas), en la gran mayoría de los casos (formas poligénicas) la HTA es el resultado entre la alteración de varios factores genéticos y ambientales.

En la HTA tiene relevancia una serie de mecanismos como el incremento de la actividad de sistemas presores (sistema renina angiotensina); reducción de la liberación de sustancias vasopresoras (bradiquinina); alteración del endotelio para inducir vasodilatación a través del óxido nítrico; alteraciones de la función de proteínas de la membrana celular que determinan el contenido en calcio. 

Hipertensión arterial secundaria. 

En un reducido número de personas encontramos una enfermedad o tóxico que es la causa de su HTA; en estos casos la HTA no suele responder al tratamiento con los fármacos habituales para la hipertensión ni a las medidas dietéticas, controlando la hipertensión sólo al tratar la enfermedad que la está provocando o retirar la sustancia causante.

Existe un gran número de enfermedades entre cuyas manifestaciones está la hipertensión. Las enfermedades del riñón, en términos generales, pueden dar lugar a hipertensión, tanto las infecciosas-inflamatorias crónicas (pielonefritis, glomerulonefritis) como las tumorales (poliquistosis) o las obstructivas (hidronefrosis).

Prevención de la hipertensión arterial. 

  • No fumar. 
  • Evitar consumo excesivo de alcohol (no más de 30 g al día). 
  • Evitar el sedentarismo y la obesidad. Realizar ejercicio de acuerdo al estado de salud y características físicas. Son preferibles los ejercicios de 6 tipo “aeróbico” : caminar, bailar, evitar el ascensor y el automóvil, etc. Intentar tener un peso adecuado a la estatura. 
  • Procurar tener una dieta ajustada a las necesidades de cada uno. Aumentar el consumo de legumbres, verduras, frutas y pescado azul. Disminuir el consumo de sal, café, grasas, carne roja, yemas de huevos, azúcar refinada. No abusar de alimentos precocinados, congelados o fritos, ni de aquellos de escaso valor 7 nutritivo o con grasas saturadas o hidrogenadas . Se prefiere el aceite de oliva y la leche desnatada. 
  • Dejar tiempo libre para el esparcimiento y para descansar. Dormir las horas necesarias y en las mejores condiciones posibles. Ser positivo y con sentido del humor.

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