perfusión en frío

En comparación con el almacenamiento en frío estático convencional, la perfusión con máquina oxigenada hipotérmica resultó en un menor riesgo de estenosis biliares no anastomóticas 6 meses después de que se recibieron trasplantes de hígado de donantes después de muerte circulatoria (DCD), encontró un estudio multicéntrico aleatorizado.

El criterio principal de valoración en el ensayo de perfusión oxigenada hipotérmica dual de injertos hepáticos DCD en la prevención de complicaciones biliares después del trasplante (DHOPE-DCD), estenosis biliares sintomáticas no anastomóticas, se produjo en solo el 6% del grupo experimental de perfusión con máquina frente al 18% en el grupo de control de almacenamiento estándar, lo que se traduce en una razón de riesgo de 0,36 (IC del 95%: 0,14-0,94, PAG= 0,03).

“La menor incidencia de este tipo de colangiopatía fue tanto estadística como clínicamente significativa”, escribieron Robert J. Porte, MD, del University Medical Center Groningen en los Países Bajos, y sus colegas en el Revista de Medicina de Nueva Inglaterra.

Tales estenosis, que resultan de una recuperación incompleta de la lesión por reperfusión por isquemia biliar y que causan un estrechamiento fibrótico de la luz del conducto biliar y obstrucción del flujo biliar, siguen siendo una preocupación importante en los injertos de hígado con DCD, anotaron los autores.

Detalles del estudio

El ensayo se realizó en seis instalaciones de trasplante en los Países Bajos, Bélgica y el Reino Unido, durante 2016-2020.

Los investigadores asignaron al azar a 78 pacientes adultos para que recibieran un hígado perfundido con una máquina y a 78 para recibir un hígado conservado en una cámara frigorífica estática estándar. La mediana de edad de los donantes de hígado fue similar en todos los brazos: 52 en el grupo de intervención y 49 en el grupo de control. Los hombres representaron el 67% y el 65% de los donantes en los dos brazos, respectivamente, y los donantes en ambos brazos tenían un índice de masa corporal medio de 25.

En otros criterios de valoración comparativos:

  • El síndrome posreperfusión ocurrió en el 12% del grupo de intervención versus el 27% del grupo de control (RR 0,43; IC del 95%: 0,20-0,91)
  • La disfunción temprana del aloinjerto ocurrió en el 26% de los hígados perfundidos con máquina versus el 40% de los hígados de control (RR 0,61; IC del 95%: 0,39 a 0,96)
  • El número acumulado de tratamientos para las estenosis biliares no anastomóticas fue más bajo en un factor de casi 4 después de la perfusión con máquina.
  • Los eventos adversos incidentes fueron similares en ambos grupos en 644 y 694, respectivamente, con nueve y 16 rechazos de injertos en los dos brazos, respectivamente, y 131 frente a 162 infecciones
  • Dos pacientes de control requirieron retrasplante en los 6 meses siguientes debido a una colangiopatía grave

Sin embargo, la perfusión mecánica no pareció mejorar la supervivencia general del paciente o del injerto.

Esta tecnología se ha propuesto como una alternativa a la preservación de órganos convencional que puede reducir la lesión por reperfusión por isquemia. En comparación con otros métodos de conservación dinámica, como la perfusión de máquina normotérmica, esta técnica ofrece la ventaja de que, en caso de mal funcionamiento, el órgano se mantiene fresco. “Esta situación difiere de la perfusión de la máquina normotérmica, en la que los errores del dispositivo o del operador dan como resultado una isquemia caliente y pueden conducir a la pérdida de órganos”, escribieron los investigadores.

Un editorial adjunto describió un futuro brillante para la perfusión mecánica, que podría mejorar potencialmente la función de los órganos obtenidos de donantes fallecidos y permitir una mejor evaluación de la viabilidad de órganos de calidad incierta, ampliando así de manera significativa la reserva de hígados disponibles para trasplante.

Además, es casi seguro que esta tecnología producirá nuevas y emocionantes aplicaciones como ex vivo Desgrasado de hígados esteatóticos, la inducción de la regeneración del hígado. ex vivo, y la modificación de órganos por medio de la edición de genes para mejorar los resultados posteriores al trasplante “, escribieron los editorialistas Winfred W. Williams, MD, editor adjunto de la NEJMy James F. Markmann, MD, PhD, del Hospital General de Massachusetts y la Escuela de Medicina de Harvard en Boston.

Señalaron que tanto la perfusión normotérmica como la hipotérmica tienen sus propios defensores.

Los resultados de DHOPE-DCD son un buen augurio para mejorar los resultados de los pacientes, dijeron los editorialistas: evitar los costosos retrasplantes y aumentar el suministro de órganos si algunos de los órganos DCD actualmente desechados se pudieran trasplantar de manera segura. Sin embargo, queda por determinar si la DHOPE puede discriminar la calidad del órgano y la perfusión a temperaturas fisiológicas, advirtieron. “Tal discriminación podría ser fundamental para determinar si la perfusión caliente o fría obtendrá una amplia aceptación, ya que el mayor beneficio sería disminuir la tasa de descarte actual de 3000 hígados”, escribieron.

Dos ensayos aleatorizados estadounidenses de perfusión normotérmica (OCS LIVER PROTECT y WPO1 – Normothermic Liver Preservation) pueden ayudar a responder esa pregunta; ambos se completaron recientemente pero no se informaron los resultados, anotaron los editorialistas.

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