La vacuna COVID-19

La vacuna COVID-19

La vacuna COVID-19, es difícil aventurar cuándo se podrá disponer de vacunas contra la infección por coronavirus SARS-CoV-2. La aparición del COVID-19 ha hecho pensar en las vacunas como la mejor manera de poder prevenirla, como ocurre habitualmente cuando aparece una nueva enfermedad infecciosa. En los medios de comunicación generalistas aparecen continuamente noticias que prevén que habrá vacunas en pocos meses; sin embargo, en la prensa científica los artículos sobre este tema son relativamente escasos.

Evidentemente, hay gran interés por conseguir vacunas contra esta enfermedad. Hay numerosas empresas e instituciones académicas de todo el mundo que trabajan para conseguirlo. En el borrador proporcionado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con finalidad informativa, actualizado el 11 de abril, constan 70 productos candidatos a vacunas en evaluación: 3 vacunas en evaluación clínica y 67 en evaluación preclínica.

La mayoría de estos productos se están desarrollando en laboratorios de investigación básica. Si superan las primeras fases, deberán pasar a las industrias farmacéuticas con capacidad para realizar los ensayos clínicos. Necesarios para garantizar su eficacia y seguridad y el escalado de producción necesario para poner las vacunas al alcance de la población que las necesita.

No obstante, el enorme impacto humanitario y económico de la pandemia de COVID-19. Está impulsando la evaluación de las plataformas de tecnología de vacunas de próxima generación a través de nuevos paradigmas para acelerar el desarrollo.

De hecho, el primer candidato a la vacuna entró en evaluación clínica con una rapidez sin precedentes el 16 de marzo de 2020, teniendo en cuenta que la secuencia genética del SARS-CoV-2 se publicó el 11 de enero de 2020. Por esta razón, diferentes organismos sanitarios internacionales estiman en 12-18 meses el tiempo necesario para disponer de una vacuna frente al SARS-CoV-2.

Tecnologías con la vacuna COVID-19

La Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias está estudiando desde el mes de febrero el panorama de candidatos a la vacuna COVID-19. Mediante el uso de todo tipo de fuentes que incluyen los productos candidatos a vacunas en evaluación de la lista autorizada y continuamente actualizada por la OMS. Además la información procedente de convocatorias, comunicaciones directas con desarrolladores de vacunas. Las bases de datos de ensayos clínicos y financiadores, comunicados de prensa y literatura disponible públicamente.

A fecha de 8 de abril de 2020 recogen información de 115 productos candidatos a vacunas que se encuentran en diferentes etapas de desarrollo, 78 de los cuales están confirmados como activos y 37 que no están confirmados. Los proyectos incluyen una amplia gama de plataformas tecnológicas, con enfoques tradicionales y novedosos.

Quizá la característica más sorprendente del abanico de vacunas en desarrollo para COVID-19 es la amplia gama de plataformas tecnológicas que se están evaluando. Algunas de ellas todavía no autorizadas por las agencias reguladoras, como son las vacunas de ácidos nucleicos (ADN y ARN) y las de vectores virales (replicantes y no replicantes).

En concreto, ninguno de los proyectos que ya están en fase clínica lo hace en plataformas autorizadas para la fabricación de vacunas preventivas. La experiencia en campos como la oncología está alentando a los desarrolladores a aprovechar las oportunidades que ofrecen estos enfoques de próxima generación. Para así conseguir una mayor velocidad de desarrollo y capacidad de fabricación.

Diferencias de sexo y la vacuna COVID-19

En la revista Nature se publican las evidencias acumuladas que indican que existen diferencias en los cuadros clínicos de COVID-19 según sexo. Aunque siguen desconociéndose si existen respuestas inmunes distintas y si éstas podrían explicar la mayor susceptibilidad de los varones.

Los autores se centraron en pacientes con enfermedad moderada, observando que los hombres presentaban mayores niveles de citoquinas de inmunidad innata como IL-8 e IL-18, además de una respuesta más robusta de monocitos.

Por el contrario, las mujeres desarrollaron una respuesta significativamente más potente de células T. Destacaron que una pobre respuesta T se asoció negativamente con la edad avanzada y peor pronóstico en hombres, pero no en mujeres. Curiosamente, los mayores niveles de citoquinas de inmunidad innata se asociaron en mujeres, pero no en hombres, con una peor progresión de la enfermedad.

Los hallazgos revelan una posible explicación a las diferencias observadas entre sexos, proporcionando las bases para desarrollar estrategias de tratamientos y de cuidados distintos según el sexo en pacientes con COVID-19.

Proyecciones de la vacuna

En una entrevista al Dr. Anthony Fauci, director del National Institute of Allergy and Infectious Diseases y miembro del Coronavirus Task Force de los Estados Unidos. Realizada y publicada en Colors: A Dialogue on Race in American del que se hace eco Medscape Infectious Diseases, ha comentado que una vacuna frente al coronavirus podría estar disponible para finales de este año.

Con la salvedad de que en un principio se contará con una cantidad muy limitada de dosis. Pero que para el próximo año se dispondrá de decenas de millones que irán aumentando con el paso de los meses.

“La fase III de ensayos clínicos de varias vacunas están comenzando en nuestro país, por lo que para últimos de año y a lo largo de 2021 sabremos si hay una vacuna segura y efectiva”. Respecto a quiénes recibirán la vacuna, en primer lugar, declaró que en ello están trabajando comités de expertos independientes como la National Academy of Sciences. Enfatizó en que deberán considerarse especialmente a los afroamericanos por ser los más golpeados por la COVID-19.

Vacuna COVID-19 y la BCG

En la revista Clinical Infectious Diseases se publica un estudio que desmonta las recientes publicaciones. Apuntan a que los países con vacuna universal infantil de BCG tienden a verse menos afectados por la COVID-19.

Esos estudios ecológicos tienen tendencia a estar sesgados con variados factores de confusión. Por ello, con el propósito de contrastar esta teoría, los investigadores de este estudio aprovechan la situación que tuvo lugar en Suecia cuando en 1975 se decidió discontinuar la política de vacunación con BCG al nacer.

Compararon el número de casos de COVID-19 y las hospitalizaciones per cápita de las cohortes nacidas justo antes y después de abril de 1975, lo que representaba 1.026.304 y 1.018.544 individuos, respectivamente.

Utilizaron un modelo de regresión discontinua para evaluar el efecto de la BCG en los desenlaces de la COVID-19. Encontraron que la odds ratio para los casos de COVID-19 y las hospitalizaciones relacionadas fueron de 1.0005 (IC 95%: 0.8130-1.1181) y de 1.2046 (0.7532-1.6560). Concluyen que, con un 95% de confianza, rechazan que la vacunación universal con BCG reduzca el número de casos de COVID-19 en un 19% y las hospitalizaciones en un 25%, y que por tanto, no tiene un efecto protector en las personas de edad media.

Puedes buscar más información en:

https://www.infototal.es/la-vacuna-para-el-covid-19/

 

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