6 Min de lectura | Los leucocitos o glóbulos blancos son las células que forman parte en la defensa del organismo. En el momento en que crecen de forma descontrolado y no se hace su muerte programada, se tienen la posibilidad de generar linfomas. ¿Qué diferencia hay entre los linfomas hodgkianos y no hodgkianos?

Dentro de los linfomas existe un tipo particular gracias a la célula que lo causa y con diferencias clínicas y pronóstico. Es el llamado linfoma o patología de Hodgkin, todo el resto de linfomas que no son de esta clase particular reciben el nombre genérico de linfomas no Hodgkin.

Dentro de los leucocitos encontramos diversos tipos, como los polimorfonucleares, los linfocitos o los monocitos, cada uno con una función determinada en el sistema inmunitario. Los leucocitos se originan en la médula ósea, a partir de unas células inmaduras llamada blastos que van diferenciándose hasta crear los diversos géneros de leucocitos. Un de los tipos de leucocitos que se crean son los linfocitos, que son los glóbulos blancos encargados de la contestación inmunológica a través de anticuerpos frente a una infección.

Los linfocitos

Los linfocitos, para lograr reconocer a un agente nocivo (bacteria, virus,…), tienen que entrar en contacto con algún antígeno de dicho agente y crear anticuerpos concretos para poder reconocerlo y encender el sistema inmunitario ante su presencia.  Los linfocitos van de la médula ósea y van mediante la linfa a los ganglios linfáticos, estructuras del sistema inmunológico repartidas en todo el cuerpo que es donde entran en contacto con los antígenos, crean los anticuerpos y, desde ahí, van a la sangre para batallar la infección.

Cuando hay una infección en nuestro organismo se produce una proliferación de linfocitos, de ahí que incrementan de tamaño nuestros ganglios. 

En el momento en que los ganglios linfáticos se convierten en malignos

Cuando por el fundamento que sea los linfocitos que se hallan en los ganglios linfáticos se malignizan, esto es, empiezan a proliferar sin control, se altera su composición y no son sensibles a las señales de muerte celular programada, esto es, la muerte natural de las células que son imperfectas o viejas, crean un tumor en estos ganglios linfáticos, que es lo que se conoce como linfoma.

¿De qué forma se genera un linfoma no Hodgkin?

Los linfomas no Hodgkin son tumores eminentemente de linfocitos tipo B, aunque existe una forma de linfoma de linfocitos tipo T, propia de Japón y el Caribe, muy combativa y que está relacionada con un género de retrovirus. Son más frecuentes los linfomas no Hodgkin que la enfermedad de Hodgkin, representando los primeros un 2-3% del total de los cánceres.

A diferencia de los linfomas de Hodgkin se han determinado factores de peligro que pueden estar implicados en la aparición de estos tumores linfáticos, como son:

  • Alteraciones inmunológicas ahora existentes
  • Radioterapia o quimioterapia anteriores
  • Ciertos virus, como el virus de Epstein-Barr o el retrovirus HTLV-I

Mutación genética

En múltiples de los linfomas no Hodgkin se generan mutaciones en ciertos genes, especialmente en esos que administran la proliferación celular, (reproducción de las células) como la muerte celular programada, para dejar paso a nuevas células. Cuando se genera una de estas mutaciones, los linfocitos crecen sin control y, al tiempo, dejan de hacer la muerte celular programada, lo que desata linfomas.

Clasificación del linfoma según el tipo de célula

Son múltiples las clasificaciones que dejan, dependiendo del género de células que forman los linfomas, catalogarlos en diferentes tipologías. La clasificación es importante por el hecho de que va a saber la agresividad del tumor, el régimen y su pronóstico.

  • El linfoma no Hodgkin más belicoso que hay es el linfoma de Burkitt que está formado por linfoblastos de tipo B. El tiempo de duplicación de las células es precisamente de 3 días. Dentro del linfoma de Burkitt, el de mayor agresividad es el relacionado con la infección por el virus de Epstein-Barr que se caracteriza por dar tumores extralinfáticos a nivel de la mandíbula, los órganos abdominales y las meninges. Por otro lado, asimismo se ha visto que existe otra forma del linfoma de Burkitt que tiene relación con el VIH.
  • Asimismo hay un tipo de linfoma gástrico asociado a mucosas y relacionado directamente con la infección por H.Pylori (causa gastritis crónica). Este linfoma puede contestar en un inicio al régimen antibiótico, pero luego se deberá tratar con quimioterapia.
  • Linfomas similares se pueden ver en otras mucosas, como en el cáncer pulmón, el timo, las glándulas salivares, la mama o el tiroides.

Síntomas de linfomas no Hodgkin

Uno de los más importantes síntomas es la existencia de adenopatías, es decir, aumento de tamaño de los ganglios linfáticos sin una causa infecciosa aparente que las justifique. Los ganglios que suelen verse más afectados son:

  • Ganglios supraclaviculares y cervicales en un  60%
  • Ganglios axilares en el 54%
  • Ganglios Inguinales en el 40%
  • Ganglios del mediastino en el 20%
  • Los ganglios retroperitoneales y los mesentéricos asimismo pueden verse afectados en contraste a los linfomas de Hodgkin. .

Existen otras diferencias en la clínica de los linfomas no Hodgkin con respecto a los linfomas de Hodgkin, como son:

  • Mayor continuidad de afectación de la medula ósea
  • Metástasis extralinfáticas
  • Afectación hepática sin necesidad de afectación esplénica
  • Vida de leucemia socia
  • Presencia de inmunoglobulinas (anticuerpos) anómalas en sangre
  • Menor continuidad de síntomas B

Los linfomas no Hodgkin tanto de alta como los de baja agresividad tienen la posibilidad de llegar a comprimir los vasos linfáticos y lograr que por la presión la linfa se extravase a los tejidos circundantes, creando lo que se conoce como linfedema en diferentes ubicaciones.

Baja agresividad

Los tumores que muestran una baja agresividad tienden a comportarse tal y como si fuesen células benignas no cancerosas, fundamento por el cual circulan libremente por la linfa y muestran una mayor sencillez para diseminarse.

Son tumores que medran muy lentamente, se reproducen a un ritmo bajísimo, motivo por el cual no argumentan exageradamente a la quimioterapia, que es mucho más eficaz sobre células que proliferen a un ritmo alto.

Alta agresividad

Las células de los linfomas no Hodgkin considerados de alta agresividad se multiplican a una elevada agilidad y tienden a diseminarse por sangre, logrando ofrecer metástasis a distancia en otros órganos de manera fácil. Si no se trata de evitar su desarrollo a través de quimioterapia velozmente, el pronóstico de estos linfomas puede ser malo. Sin embargo, con quimioterapia se logra hasta un 80% de curaciones.

Diagnóstico

Deberá sospecharse un linfoma de cualquier tipo en un paciente que presente adenopatías palpables sin una causa infecciosa que la justifique y análisis de sangre perturbados para los próximos estudios:

  • Anemia secundaria a patología crónica
  • Descenso del número de plaquetas
  • Incremento de la enzima lactatodeshidrogenasa (LDH)
  • Incremento del número de linfocitos y linfoblastos en el momento en que existen manifestaciones leucémicas.

El diagnóstico por la imagen, esencialmente mediante tomografía axial computadorizada (TAC), resonancia imantada nuclear (RMN) o la gammagrafía, permitirá valorar la afectación de zonas ganglionares que no sean alcanzables mediante la palpación.

La biopsia de los ganglios linfáticos y de la médula ósea permitirá estudiar las células que forman el linfoma y saber su tipología celular, dando permiso adecuar el régimen de quimioterapia.

Tratamiento de linfoma no Hodgkin

El tratamiento se basa en la quimioterapia, cuyas pautas van a ser diferentes en función del nivel de agresividad del linfoma no Hodgkin que se desee tratar.

  • En los tumores de baja agresividad se puede decantarse por el autotrasplante de médula ósea como primera opción
  • En los tumores más beligerantes es aconsejable reservar el trasplante para casos en que la quimioterapia no sea efectiva.
  • En los linfomas tipo Burkitt suele ser útil la cirugía para reducir la masa tumoral que exista, hecho que permite una mejor contestación a la quimioterapia. Al aplicar quimioterapia se libera bastante ácido úrico en sangre, fundamento por el que es aconsejable administrar alopurinol antes de la quimioterapia y garantizar una aceptable hidratación.

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